La Paz. Las movilizaciones en la ciudad de La Paz continúan y se amplían. Este martes, Andrés Paye, ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, exigió al Gobierno la liberación inmediata de todas las personas reportadas como desaparecidas en el marco de las recientes protestas, y mencionó de manera específica al ejecutivo nacional de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo.
En paralelo, comenzaron a difundirse imágenes del operativo policial realizado la mañana de este martes 6 de enero, en el que se procedió a la detención de dirigentes en ambientes de la COB.

En este contexto, se registraron filas y bloqueos en avenidas de la ciudad debido a la escasez de gas licuado de petróleo (GLP) en garrafas, situación que —según reportes de vecinos— se arrastra desde hace tres días. Algunos sectores advirtieron que esta falta de abastecimiento podría repercutir en el precio del pan, especialmente del denominado “pan de batalla”.
De persistir el problema, el impacto se reflejaría en la economía de las familias, ya afectadas por el incremento de pasajes y dificultades de acceso a productos básicos. La combinación de factores podría profundizar desigualdades sociales preexistentes.
Al respecto, la viceministra de Industrialización, Comercialización y Almacenaje de Hidrocarburos aseguró que el abastecimiento está garantizado y que el precio se mantiene sin cambios.
“Queremos ser claros con la población: el GLP está garantizado y el precio no se ha incrementado ni un centavo. Lo que enfrentamos actualmente es una sobredemanda generada por noticias falsas que buscan generar zozobra y caos”, sostuvo Genuzio.
Por su parte, la COB anunció que continuará con sus movilizaciones y que podrían sumarse otros sectores, entre ellos cocaleros del Chapare, maestros urbanos y gremialistas, quienes aseguran que no desistirán de sus demandas pese a las mesas de diálogo convocadas por el Gobierno.
El escenario actual confirma un deterioro del clima social y la necesidad de canales de negociación con resultados verificables. Cuando el conflicto se prolonga, sus efectos se trasladan rápidamente a la vida cotidiana: abastecimiento, transporte y costo de productos básicos. La prioridad debe ser reducir la tensión y garantizar condiciones mínimas de estabilidad, evitando que la crisis se profundice a través de la confrontación. El diálogo —con compromisos claros y cumplimiento verificable— sigue siendo la vía más responsable para preservar la convivencia social.
Redacción: Red-Yungas.
