Entre la fe y la costumbre: Las cábalas y el movimiento comercial marcan las últimas horas del año en los Yungas.

La Paz / Yungas. — La llegada del Año Nuevo en Bolivia trasciende el simple cambio de calendario; es un ritual colectivo de renovación. Este 31 de diciembre, a pesar de la coyuntura económica y el alza de precios, las familias yungueñas mantienen vivas las costumbres ancestrales para atraer los cuatro pilares fundamentales del bienestar: amor, dinero, salud y suerte.

Para quienes buscan cerrar ciclos y abrir caminos, recopilamos las prácticas más comunes en nuestra región:

  • Para la Prosperidad:
    • Contar billetes: Justo a medianoche, contar dinero (bolivianos o dólares) para asegurar liquidez todo el año.
    • El billete en el zapato: Un secreto a voces para que los pasos del nuevo año siempre encuentren fortuna.
  • Para el Amor y la Salud:
    • Ropa interior: El mercado ofrece el clásico amarillo para el dinero, rojo para el amor y verde para la salud. El blanco se ha popularizado este año buscando paz y armonía.
    • La Q’oa: El ritual andino por excelencia para agradecer a la Pachamama y pedir bendiciones para la cosecha y el hogar.
  • Para los Viajes y el Progreso:
    • La Maleta: Dar una vueltas con una maleta (y pasaporte en mano) sigue siendo la cábala favorita de los soñadores.
    • Subir gradas: Pararse sobre una silla o subir escaleras simboliza el ascenso y el éxito profesional.
    • Agua hacia afuera: Lanzar un vaso de agua a la calle para expulsar las malas energías y las lágrimas del 2025.

Venta de carne de cerdo en mercados de Bolivia. AP 2024.

El plato de cerdo es el protagonista indiscutible de la mesa, simbolizando abundancia y progreso (ya que el animal empuja hacia adelante al comer). Según el reporte de nuestros periodistas en los mercados de Villa Fátima y las ferias locales de los Yungas, la venta se realiza con normalidad a pesar de un incremento en el precio por kilo.

Las Intendencias Municipales han desplegado operativos de control para garantizar el peso justo y el buen estado de la carne, permitiendo que, con esfuerzo, las familias puedan acceder a esta tradición culinaria.

Sabemos que ha sido un año de retos complejos. Sin embargo, el espíritu resiliente del yungueño es más fuerte. Deseamos que este 2026 traiga calidad de vida, justicia y, sobre todo, unidad para nuestra región. Que cada uva, cada deseo y cada abrazo de esta noche se convierta en una realidad próspera para su hogar.

¡Feliz Año Nuevo, familia yungueña!

Redacción: Prensa-Red Yungas.